Si alguna vez te ha pasado que te sobran unos kilitos de más y alguien te ha dicho lo típico de “Menos plato y más zapato” como si eso fuese tan fácil; no te preocupes. En este caso debemos hacer oídos sordos. Probablemente esa persona no sepa lo difícil y trabajoso que es todo el proceso. Tanto a nivel mental y físico.
El ejercicio físico tiene muchísimos efectos positivos sobre nuestro cuerpo. Pero bien es cierto que es un poco difícil empezar de cero y pillarle el ritmo. Mirando más allá de las calorías gastadas debemos quedarnos también que nos ayuda a reducir el riesgo de padecer alguna enfermedad de varias formas:

  • Reduce la hemoglobina glicosilada en aquellos pacientes que tienen diabetes.
  • Aumenta la captación de glucosa por el músculo y así prevenimos a que el páncreas trabaje más para que secrete insulina (diabetes)
  • Disminuye la presión arteria.
  • Mejora la función mitocondrial.
  • Aumenta el flujo energético y mejora la regulación del hambre.


Hasta aquí todo genial. Una persona con normopeso que está acostumbrada a moverse no tiene muchos problemas a la hora de comenzar una rutina de deporte. A excepción de esas primeras semanas mortíferas con agujetas, de las que no eres capaz de levantarte normal de la silla sin parecer un muñeco o levantar los brazos.
Las personas con obesidad, tienen un añadido. Les cuesta má hacer deporte por las complicaciones añadidas por su condición. Por tanto, es un proceso lento y atendiendo a todas las necesidades.
Algunas complicaciones físicas que suelen presentar son:

  • Movilidad reducida
  • Mala pisada (arco del pie plano)
  • Peor estabilidad que favorece el riesgo de caída y fractura
  • Sobrecarga de la zona lumbar y debilidad abdominal
  • Hipnea (aumento de la frecuencia respiratoria) y disnea (respiración dificultosa)
  • Intolerancia al calor. Por el exceso de aislamiento térmico (grasa)

Todas estas complicaciones no son motivo de que ya no se pueda intentar practicar deporte. Todo en esta vida tiene solución. Como por ejemplo, marcarse metas cortar y realistas fáciles de alcanzar por que así veremos que vamos cumpliendo nuestros objetivos.
Además, no solo hay que hacer ejercicios aeróbicos. También anaeróbicos.
Éste sería un ejemplo de como ir empezando (asesorado por nuestro entrenador o profesional cualificado), en poco tiempo:

ACTIVIDAD TIEMPO
Calentamiento 5 min
Movilidad 5-10 min
Entrenamiento aeróbico/fuerza 20 min
Estiramiento 5-10 min

 
Así poco a poco iremos aumentando el tiempo y generando adherencia.

¡A COMENZAR BIEN EL AÑO!