¿A cuantos nos ha pasado que nos toca hacer/ir a alguna reunión con amigos y toca comer algo de picoteo?

Y claro, con ello se acompaña con mil quebraderos de cabeza por no saber que comer. Normalmente en este tipo de reuniones se suelen poner empanadas, embutidos, pizzas, alcohol, coktail de frutos secos fritos, patatas fritas, y todo el arsenal graso y calórico.
Además, está el factor social que también acecha. Al final somos personas, nos relacionamos, y no vamos a ser los únicos que no absolutamente nada.
Lo mejor ante este tipo de situaciones es adelantarse. Jugar siempre la primera carta. Empezamos por conocer quien y/o donde se organiza el evento. De esta forma veremos si podemos pedir determinados alimentos que si podríamos comer sin problemas.

Seguido, tener a mano una lluvia de ideas fáciles para que el anfitrión pueda tener en cuenta. Algunos ejemplos son:

  • Banderillas
  • Altramuces
  • Edamames
  • Aceitunas o pepinillos
  • Jamón serrano, lacón con pimentón
  • Latas de conservas al vapor: mejillones, berberechos
  • Palitos de zanahoria/pimiento rojo + humus o guacamole
  • Brochetas de tomate cherry y perlas de mozzarella con un toque de pesto
  • Palomitas caseras
  • Pizza vegetal

Algunas son más elaboradas que otras, pero al final siempre hay algo que puede caer. Nos puede pasar que no tengamos ninguna de estas opciones y no nos toque más remedio que sucumbir a los encantos de los alimentos prohibidos. Ponte tu ración e intenta que no sea todo de picoteos ya que eso te hará pasarte de rosca.
En ese caso, relájate. Asume el hecho de que, aunque lo has intentado, no ha podido ser. Disfruta ese día de la comida, párate y piensa en que puedes controlarte. Porque todo esfuerzo tiene su recompensa.

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