Aprovechando mi maternidad más o menos reciente, Agus ya casi va a cumplir un añito (cómo pasa el tiempo) y ya que lo he vivido en mis propias carnes, como se suele decir, quiero hablaros de la Alergía vs. Intolerancia a la proteína de la leche de vaca.
Parece que es una dolencia que cada vez se ve más en bebés y niños, no sabemos si porque antes no se diagnósticaba correctamente y solamente salían a la luz los casos de alergías muy severas, o porque realmente están aumentando los casos como consecuencia de diversos factores que escapan a nuestro control (contaminación, mala alimentación, mayor exposición a alérgenos, carga genética etc.)
Hoy concretamente vamos a tratar la Intolerancia a la Proteína de la Leche de Vaca (IPLV) que es lo que nos ha tocado «sufrir» con el pequeño Agustín.
 
– La IPLV, al contrario que la alergía, no aparece desde el nacimiento. Suele detonar a partir de la segunda, tercera semana en el caso de Lactancia Materna Exclusiva (LME). Puede aparecer antes en bebés alimentados con biberón ya que la leche de fórmula contiene más cantidad de proteína.
– Se asocia al famoso «biberón de rescate» que se suele dar en los hospitales antes de que a las mamis nos suba la leche materna. En mi caso así fue, porque el pequeño tenía mucho hambre la segunda noche y a mi no me había subido la leche. Aún así, en mi opinión, no creo que este biberón sea el detonante para que aparezca.
– Al contario que la alergía, en la IPLV los síntomas más graves suelen ser los digestivos. Los pequeños suelen presentar un reflujo gastroesofágico (RGE) bastante destacado (más allá de las pequeñas regurgitaciones de leche que tienen casi todos los bebés). Es verdad que el RGE suele remitir a partir de los 7-8 meses, cuando el bebé comienza a pasar más tiempo sentado. Aún así, si este reflujo les molesta, observas que el bebé está irritable, que llora mucho más de lo normal (obviamente los bebés lloran pero una madre más o menos va conociendo como es su bebé) y que tiene muestras de dolor yo recomendaría consultar al pediatra para medicar este RGE. En nuestro caso la mejoría fue espectacular y necesitamos seguir con el tratamientos unos 4 meses. Además del RGE, estos bebés suelen presentar diarreas verdosas con abundante moco y en algunos casos alternas con periodos de estreñimiento.
No suelen aparecer síntomas cutáneos salvo en bebés con grados de IPLV.
– Un síntoma característico en los bebés que toman LME y que no suele pasar en los casos de APLV es el llanto al pecho (doy fé). Empiezan a comer, pero en seguida se encuentran mal y lloran, lloran, lloran. Y si un bebé no come, no descansa, con lo cual la situación se vuelve complicada. En mi caso personal, al retirar los lácteos de mi dieta el llanto desapareció maravillosamente. Animo a las mamis a que consulten con un nutricionista si tienen dudas en este proceso, para mi fue sencillo pero no hay que olvidar que hay muchos productos que llevan proteína de leche añadida, sobre todo si consumimos mucho procesado.
– Las pruebas cutáneas suelen ser negativas ya que no hay reacción sanguínea antígeno-anticuerpo (Ag-Ac). Por tanto, hacer la analítica sanguínea o el test de prick no suele recomendarse, salvo que el pediatra tenga dudas con diagnóstico de APLV y quiera descartar. El procedimiento normal es la retirada de la proteína de la leche de vaca en la alimentación de la madre (lácteos y derivados) en caso de que el bebé tome LME o la utilización de fórmulas especiales (fórmulas hidrolizadas de proteína de la leche de vaca). Estas fórmulas tienen la proteína ya hidrolizada (más o menos digerida) y por eso el bebé las tolera. Como os imaginaréis son más caras y la seguridad social solo las financia en algunos casos (en la APLV siempre se financían).
– Normalmente cuando el bebé cumple un año se realiza una prueba de provocación con fórmula normal para ver si ya tolera, sino es así se repite la provocación a los dos años.
La IPLV suele ser un problema de maduración intestinal por lo que suele remitir en la mayoría de los casos.