Me he decidido a escribir sobre este tema porque cada vez recibimos más preguntas en la consulta sobre este tipo de APPS; si son recomendables o no, si creemos que tienen intereses etc.
Primero quiero puntualizar que en mi opinión lo más adecuado sería aprender a leer las etiquetas de la mano de un nutricionista, de esta forma podremos usar las apps (si queremos) sin tener la información sesgada; o no usarlas y leer simplemente la etiqueta. Aún así vamos a profundizar un poco en el tema para resolver dudas.
 
– Tenemos distintas APPS como Yuka, Coco o MyRealFood, del conocido nutricionista Carlos Ríos.
– Todas funcionan más o menos igual, escaneamos el producto y nos da una información nutricional (calorías, grasas y azúcares sobre todo). Además, algunas nos dan una puntuación sobre el producto y sino es saludable o suficientemente saludable, nos dan otra opción para sustituirlo. Hasta aquí todo bien.
– Son colaborativas, si algún producto no está, el consumidor puede incluirlo incluyendo una fotografía y la lista de ingredientes.
– Si profundizamos en si la información está o no sesgada, depende, yo creo que sino tienes conocimientos para leer tu mismo la etiqueta sí lo está. Igual que nos pasaba con NUTRI-SCORE, a veces nos puede clasificar el producto como saludable simplemente porque no tenga azúcar y eso no quiere decir que deba ser un producto de consumo habitual. Y al contrario, nos lo puede puntuar mal porque tiene mucha grasa y a veces esa grasa es saludable y necesaria. Moraleja: es positivo que el paciente o cliente sepa no caer en este tipo de sesgos y para eso es necesario entender el etiquetado y saber al menos un poco de nutrición. Por tanto, el destino de estas apps que debería ser la población general, a veces no es el adecuado.
– Tienen muy en cuenta la presencia de aditivos. Obviamente los productos procesados siempre llevan aditivos y conservantes. Lo primero que el consumidor debe saber es que si un aditivo está aprobado por la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), es perfectamente seguro para la salud, por lo que no debería clasificarse como «controvertido» o de «riesgo elevado». Otra cosa bien distinta es que tratemos de potenciar una dieta con productos frescos y evitando los ultraprocesados, lo cual me parece correcto, pero sin confundir al consumidor.
– Y de confundir al consumidor volvemos a hablar cuando vemos calificaciones muy dispares en productos que no lo son tanto. Por ejemplo, una lata de pescado en aceite de oliva o de girasol. Aquí deberíamos tener en cuenta también el precio, ya que no todos los bolsillos son iguales.
Si tuviera que elegir una seguramente me quedaría con MyRealFood simplemente porque promociona el consumo de productos frescos. Además, tiene muchas utilidades adicionales que si que buscan enseñar al consumidor (recetas, consejos, foros etc.). Aún así creo que aún hay mucho que trabajar en este tipo de aplicaciones y en los criterios de clasificación en general.
 

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